Además de haber comprado el celular nuevo de mi pareja en Paraguay, específicamente en Ciudad del Este la cual tiene frontera con la ciudad Brasileña Foz de Iguazú, también vivimos algunas otras experiencias en este país sudamericano que vale la pena contar. Primero que nada, me gustaría darles más detalles sobre esta frontera tan especial. De hecho hay 3 fronteras. Es un lugar en el mapa muy interesante donde se cruzan Brasil, Paraguay y Argentina. 

En aquel momento aún estábamos en tiempos de pandemia así que la frontera con Argentina estaba completamente cerrada. En el caso de Paraguay era lo opuesto. La frontera estaba completamente abierta. Que la frontera con Paraguay estuviera completamente abierta pudo deberse a muchísimas razones pero estoy seguro que dos de esas razones fueron las siguientes:

  1. Paraguay comparte con Brasil la presa hidroeléctrica Itaipú. Literalmente la mitad de la presa se encuentra en territorio Brasileño y la otra mitad se encuentra en territorio Paraguayo. Itaipú fue por mucho tiempo la presa más grande del mundo, hasta 2011 cuando fue superada por la presa de las Tres Gargantas en China. Sin embargo, sigue siendo actualmente la presa con la más alta producción de energía eléctrica del mundo y la mitad de la energía que produce se queda en Brasil y la otra mitad en Paraguay. Por esta razón ambos países tienen una relación de amistad muy fuerte.
  1. Hay una dependencia comercial muy grande entre Brasil y Paraguay. De hecho nosotros cuando aterrizamos en Foz de Iguazú, desde que nos bajamos del avión vimos que había decenas de espectaculares y anuncios por todas partes promocionando la variedad de artículos y los precios bajos de Paraguay e invitaban a la gente a cruzar la frontera para hacer sus compras de electrónicos, zapatos, ropa, juguetes y demás artículos. La Ciudad del Este, en el lado Paraguayo, literalmente vive del comercio y Brasil es un mercado enorme que le provee clientes al por mayor. Los precios en Ciudad del Este son mucho menores que en Foz de Iguazú, seguramente por el tema de los impuestos. Así que el mismo artículo, digamos un celular, sale muchísimo más barato comprarlo en el lado Paraguayo. 

Nosotros, como buenos ahorradores que somos, no podíamos dejar pasar esta oportunidad así que mientras estuvimos viviendo en Foz de Iguazú cruzamos varias veces dicha frontera. Es completamente libre, ni siquiera te revisan el pasaporte al cruzar y hasta existe un autobús que hace el recorrido cada 30 minutos de ida y de regreso. También es posible cruzar caminando. Las dos fronteras se encuentran conectadas por un puente llamado “Puente de la Amistad” y por debajo cruza un río enorme llamado Río Paraná.

Cruzamos varias veces porque hay literalmente miles de tiendas y un día no nos alcanzaba para revisar y evaluar todas las opciones que teníamos a nuestra disposición. Además, no solamente queríamos comprar el celular. También estábamos buscando un dron, un reloj inteligente, un micrófono, adaptadores y bueno, muchos artículos electrónicos que nos hacían falta. En algunas ocasiones utilizamos el autobús para cruzar y en otras nos fuimos caminando. Era una frontera muy cómoda, conveniente y sencilla. No como las fronteras complicadas de Estados Unidos a las que estamos acostumbrados en México.

Pero bueno, entre las varias veces que cruzamos nos fuimos abasteciendo de productos. Recuerdo que en aquel entonces ya se nos estaban acabando los 90 días que teníamos permitidos para permanecer en territorio brasileño, así que estábamos revisando las opciones para movernos a otro país. La mayoría de los países se encontraban cerrados por la pandemia o cambiaban sus políticas de ingreso y requisitos con demasiada frecuencia, casi de un día para otro. De hecho, en aquel momento nuestra primera opción era irnos a vivir a Chile porque había un vuelo muy económico y directo desde Foz de Iguazú a Santiago por la aerolínea de bajo costo JetSmart. Sin embargo, Chile de un día para otro decidió cerrar todos sus aeropuertos nuevamente y la oferta de vuelos fue cancelada. 

El tema se estaba convirtiendo en un dolor de cabeza para nosotros y obviamente no queríamos quedarnos atrapados en Brasil. Así que para no hacerles largo el cuento, un día se nos ocurrió que era mejor irnos a vivir a Paraguay aprovechando precisamente que cruzar su frontera era súper sencillo y que no había ningún tipo de restricción. Además que en este caso no era necesario gastar dinero en vuelos. Era una idea brillante. Así que durante los últimos días que estuvimos viviendo en Foz de Iguazú, rentamos un departamento en Asunción, la capital de Paraguay. El departamento tenía buen precio y, juzgando por las fotos, parecía estar bastante equipado, en una torre con buena ubicación, cerca del centro de Asunción, con alberca, gimnasio, lavandería, lobby con seguridad las 24 horas y con todas las comodidades que se pueden necesitar.  

Debo confesar que Paraguay nunca estuvo en nuestra lista de países por conocer. Ya saben, esa lista que haces desde muy joven, quizá no por escrito pero sí al menos en tu mente, donde fantaseas con conocer los lugares más icónicos y representativos del planeta. La Muralla China, El Taj Mahal en la India, El Golden Gate en Estados Unidos, El Big Ben en Inglaterra, La Torre Eiffel en Francia, la Sagrada Familia en España, Machu Picchu en Perú y bueno, todos esos lugares que vimos desde niños en las películas, en los libros, en la escuela o en la televisión y que siempre soñamos con conocer y que hasta nos sacaron algunos suspiros cuando pensábamos en ellos. Países que la gran mayoría de nosotros hemos tenido en lista de deseos. Pues bueno, Paraguay no estaba en esa lista. 

Sin embargo, en ese momento todas las condiciones se alinearon de manera tan perfecta que la verdad no pudo ser de otra manera. Teníamos que conocer Paraguay. Era el destino. Recuerdo que el último día de nuestro hospedaje en Brasil hicimos las maletas y en la mañana muy temprano pedimos un taxi para que cruzara la frontera y nos dejara en la central de autobuses de Ciudad del Este. Al cruzar la frontera no nos pidieron el pasaporte ni ningún otro documento, como era ya la costumbre. El taxi nos dejó justo en la entrada de la central y allí nosotros procedimos a tomar un autobús hasta Asunción. Ese trayecto duró aproximadamente unas 4 horas. 

Fue reconfortante poder hablar español otra vez. Se sentía bien después de haber estado viviendo en Brasil durante 3 meses en donde no podíamos hablar inglés porque no toda la gente lo hablaba y el español, pues bueno, sí lo entendían mucho más que el inglés pero de igual forma había ciertas limitaciones. Así que por ese lado del idioma nos sentimos como en casa. Cuando llegamos a Asunción pedimos un taxi hasta el departamento que habíamos alquilado por un mes y todo resultó perfecto. El departamento incluso era mejor que en las fotos. Al día de hoy, varios años después, sigo pensando que ese ha sido uno de los 5 mejores departamentos que hemos rentado a lo largo y ancho de todo el mundo. Una auténtica joya. 

Paraguay es un país pequeño así que nuestro plan era quedarnos en el país solo durante 30 días, mientras las demás fronteras se abrían y podíamos continuar con nuestro sueño de conocer las 7 maravillas del mundo. Y de hecho así fue, algunos días después nos dimos cuenta en las noticias que Perú había vuelto a abrir sus fronteras al turismo así que rápidamente procedimos a comprar los vuelos a Cusco.

Durante nuestra corta estancia en Paraguay debo decir que la pasamos muy bien. Su gente es sumamente amable y, como no están tan acostumbrados a recibir turistas, con mayor razón hacían todo lo posible por ayudarnos cuando les decíamos que éramos Mexicanos. Su mayor atractivo turístico es quizá un pequeño pueblo llamado San Bernardino que se encuentra a la orilla de una laguna a pocas horas de la capital Asunción. Lo interesante es que este lugar fue la inspiración para escribir el mundialmente famoso libro del Principito. Es un lugar mágico y encantador con muchos restaurantes, actividades al aire libre y en medio del pueblo hay un hotel en forma de castillo de cuento donde puedes tomar muy buenas fotografías. 

Sin duda Paraguay fue una bonita experiencia y una completa sorpresa. No esperábamos nada y al final nos llevamos todo. Como les dije antes, no era un país en nuestra lista pero de verdad agradezco mucho que las cosas hayan sucedido de esta forma. El único inconveniente que tuvimos fue al momento de llegar al aeropuerto de Asunción, cuando ya íbamos de salida rumbo a Cusco, Perú. Resulta que cuando llegamos al punto de inspección, en la aduana de salida, los agentes nos preguntaron que si por donde habíamos entrado a Paraguay porque no existía ningún registro de nosotros en los sistemas. Les explicamos que habíamos ingresado por Brasil, específicamente por la frontera abierta que existe entre Foz de Iguazú y Ciudad del Este.  

Los agentes nos comentaron que hacer eso era completamente ilegal. Nos dijeron que la frontera estaba abierta únicamente para el tema del comercio entre las dos ciudades pero que no se debe permanecer allí por más de 24 horas y mucho menos salir de la zona comercial para viajar a otras ciudades. Nos dijeron que tendrían que ponernos una multa de 50 dólares a cada uno por haber ingresado al país de esta manera. 

Al día de hoy creemos que esta cantidad de los 50 dólares simplemente se la inventaron en el momento ya que en ninguna página del gobierno ni en ningún otro lugar vienen especificados los montos que aplican para este tipo de casos. En muchos otros países sí lo incluyen y les llaman overstay fees o multas por permanecer demasiado tiempo. Puedes consultar las tarifas de las multas en las páginas de internet del gobierno de cada país. En muchos casos las multas son calculadas por fórmulas sencillas en donde toman en cuenta varios factores, pero el principal factor es la cantidad de días que permaneces dentro del país sin la visa o permiso adecuado.  

Ciertamente 50 dólares fue muy poco dinero para haber ingresado al país de ilegales porque, de hecho, en México hasta por dar vuelta en el coche en un lugar no permitido o por pasarse un semáforo en rojo nos cobran más dinero de multa pero, aún con esto, no aceptamos pagar de inmediato. Recuerdo que seguimos dialogando con los agentes un poco más y les comentamos que había sido un tema de ellos porque realmente no había ninguna persona revisando ni nadie con quien nos pudiéramos acercar para registrar nuestros pasaportes al momento de ingresar a Paraguay. Les dijimos que por esta razón habíamos entrado al país de esa forma, pero que realmente no lo habíamos hecho de mala fe ni con malas intenciones. Lo hicimos así sencillamente porque no encontramos otra manera. Los agentes respondieron que en esos casos es necesario pasar primero a las oficinas de migración que se encuentran cerca de la frontera con Brasil a declarar voluntariamente tus planes de viaje. 

La verdad saber eso siendo extranjeros con poca experiencia, como lo éramos nosotros en aquel momento, era imposible. Sin embargo, seguir dialogando con los agentes no hubiera servido de nada así que al final preferimos pagar los 50 dólares para que nos dejarán pasar y pudiéramos abordar el vuelo a Perú. Cuando pagamos nos sellaron el pasaporte con la salida y, por último, nos dijeron que podíamos volver a entrar a Paraguay en el futuro si así lo deseábamos y, además, nos aseguraron que no tendríamos ningún problema en las aduanas con los futuros ingresos.    

Ahora que veo este suceso con mirada retrospectiva y con una mayor experiencia, realmente los agentes Paraguayos se portaron de forma excelente con nosotros. Fueron demasiado amables. Era obvio que merecíamos una multa por lo que hicimos de entrar de ilegales al país. Eso estuvo muy mal de nuestra parte. De hecho, creo que nos salió barato y se apiadaron de nosotros porque bien pudimos enfrentar mayores consecuencias. 

Ahora el único problema será cuando intentemos regresar a Brasil porque tampoco registramos salida en ese país. Cada vez que viajas al extranjero necesitas registrar tanto la salida del país de origen así como también registrar la entrada en el país destino. Así que al día de hoy es como si tuviéramos 3 años viviendo en Brasil porque nunca registramos la salida cuando cruzamos a Paraguay. Seguramente si intentamos entrar a Brasil de nuevo aparecerá en sus sistemas que hemos permanecido como ilegales allí por 3 años y no quiero ni pensar en el tipo de multa que nos obligarían a pagar. Creo que por el momento será mejor no regresar a Brasil. 

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