Puedes ahorrar dinero mientras viajas

Parece imposible de creer pero es verdad. Se puede ahorrar dinero mientras viajas. Y mucho. Demasiado. Puedes ahorrar más dinero de lo que te imaginas. La mayoría de las personas piensan que viajar y ahorrar dinero son prácticamente palabras opuestas, como si dijera que puedes tener frío y calor al mismo tiempo o como si dijera que puedes estar parado y sentado al mismo tiempo. 

Es muy triste pero la mayoría de la gente asocia los viajes con un despilfarro de dinero sin límites, gastos a diestra y siniestra, sobregiros de tarjetas de crédito, evaporación casi como por arte de magia de todos los ahorros de tu vida. Ciertamente es posible viajar de esa manera irresponsable pero no tiene porqué ser así. Al final si tu deseo es despilfarrar el dinero y tirarlo a la basura también lo puedes hacer en tu propia ciudad de origen.  

Así que créeme que existe la opción de viajar por todo el mundo al mismo tiempo que ahorras mucho dinero. Y te lo estoy diciendo no porque me lo acabo de inventar o porque quiera engañarte dándote falsas esperanzas. Te lo estoy diciendo porque yo mismo lo he hecho. Yo mismo lo he conseguido. Yo mismo lo estoy haciendo actualmente. Es mi día a día. Se ha convertido en algo muy natural para mí. Créeme que nunca en mis 10 años de vida de Godinez fui capaz de ahorrar tanto dinero como cuando empecé a viajar por el mundo. 

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Pero ¿por qué sucede esto?, bueno es muy probable que cada caso sea distinto, pero te platicaré sobre mi propia experiencia que espero pueda servirte como punto de referencia. Cuando era Godinez mi vida no tenía mucho sentido. Me levantaba de la cama por inercia e iba a la oficina en modo zombie. Había un vacío existencial muy grande. Ir a la oficina era casi como un reflejo, algo que hacía en piloto automático. No había realmente ningún propósito de fondo, ninguna meta, ningún sueño. Imagina que yo era un pez que simplemente se dejaba llevar por la corriente. O peor aún, Imagina que era un muerto viviente (lo era). 

No me proporcionaba ningún tipo de satisfacción pero lo aceptaba como el destino que me había tocado vivir. Un destino que odiaba pero que no había manera de cambiar. Al final de cuentas eso era lo que hacían las masas y yo, en aquel entonces, pensaba que tanta gente no podía estar equivocada. Que más bien el problema seguramente debía ser el gobierno, la falta de oportunidades, mi jefe o la suerte. 

Llegaba a sentarme en un escritorio durante 8 horas diarias llorando y sufriendo por dentro y queriendo estar en cualquier otro lugar menos en ese. Y lo peor del caso es que tenía que fingir que todo estaba bien, tenía que aparentar estar feliz, saludable y enfocado. Por si fuera poco y a pesar de que estaba muriendo lentamente por dentro, tenía que intentar ser productivo, al menos lo suficiente para seguir allí. Aún y cuando eso implicaba que estaría sufriendo en el mismo lugar por toda la eternidad. 

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Una tortura perfecta que no le deseo ni a mi peor enemigo. Realmente me sentía atrapado en un bucle infinito sin esperanza y sin posibilidad alguna de escapatoria. Todo se repetía una y otra vez. Con el paso de los años lo único que veía cambiar era mi cuerpo. Cada vez me sentía más cansado, más agobiado, más estresado, más enfermo, más gordo, más desilusionado y más frustrado con la vida. 

Entonces, ¿cómo aliviaba esa frustración?, ¿cómo aliviaba ese vacío existencial?, ¿cómo le daba un poco de sentido a mi vida?, bueno pues con la única válvula de escape disponible. Yendo de compras y gastando todo mi sueldo. Ese sueldo que me depositaban en la quincena y que representaba el único momento de felicidad. Ese sueldo que me servía para, momentáneamente, aliviar toda la frustración que sentía por dentro. Me iba de compras y gastaba absolutamente todo en cosas que muy seguramente ni siquiera necesitaba. Y eso me hacía feliz. Al menos era feliz por un pequeño y pasajero momento. 

Gastar ese sueldo que había ganado a base de soportar la tortura eterna, proporcionaba el único momento de satisfacción que, muy seguramente, no volvería a sentir hasta que llegara la próxima quincena. Esto es algo muy triste y muy peligroso a la vez. Ese sueldo a cuentagotas te mantiene cautivo. Como si se tratara de un drogadicto moribundo en espera de su próxima dosis. 

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Es algo enfermizo y tristemente eso es lo que le sucede a la mayoría de las personas allá afuera. Es lo que me pasó a mí durante una década completa. Y también le pasaba a mis compañeros de trabajo. Obviamente nunca me lo dijeron de su propia voz pero se podía intuir por los comentarios que hacían, por las acciones que tomaban, por los problemas financieros que tenían y, sobre todo, por la mirada vacía, sin esperanza y sin vida de sus ojos. 

Bajo estas condiciones es imposible ahorrar. ¿Como iba ser yo capaz de ahorrar si apenas podía mantenerme en pie?, ¿cómo iba ser yo capaz de ahorrar si gastar ese sueldo era lo único que me daba un poquito de felicidad?, ¿como iba ser yo capaz de ahorrar si prácticamente toda mi existencia carecía de sentido?. Es imposible. Es imposible ahorrar bajo esas condiciones aunque ganes miles de dólares al mes. Si estás escondiéndote bajo la excusa de que vas ahorrar dinero cuando te asciendan de puesto, cuando ganes un poco más o cuando consigas un mejor trabajo, déjame decirte que es mentira. 

No va a suceder. Si continuas bajo las mismas condiciones de frustración, sufrimiento y vacío existencial no va pasar. Es muy triste pero si te mantienes bajo esas condiciones entonces cuando ganes más dinero simplemente lo que va suceder es que gastarás más. Ganarás más dinero y gastarás más dinero, así de sencillo. Vas a caer en lo que dice la Ley de Parkinson: “Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos”.

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Entonces, la única forma factible, sostenible y efectiva de comenzar a ahorrar es precisamente rompiendo el vacío existencial en el cual estás sumergido. Una vez que tengas un motivo, un propósito, una meta, un sueño, el dinero dejará de ser un problema. Casi como por obra divina comenzarás a administrarte mejor, comenzarás a ser más consciente y responsable con tus gastos, comenzarás a asignar los recursos a cosas que realmente son de vital importancia y que te acercan más a ese sueño. Dejarás de gastar en trivialidades y cuidarás mejor tu dinero. Pero recuerda que esto nunca será posible si continúas sin rumbo en la vida.

Así que, aunque suene contradictorio, en mi caso efectivamente comencé a ahorrar cantidades absurdas de dinero hasta que comencé a viajar por el mundo. Logré salir del vacío existencial, logré darle un propósito a mi vida, logré cumplir una de mis más grandes metas y todo esto obviamente hizo que yo fuera mucho más cuidadoso y consciente con el dinero que ganaba. 

Ahora en lugar de gastar el dinero en ropa o en fiestas sin sentido, por ejemplo, lo usaba en construir un fondo de emergencia grande y sustancioso que me diera total seguridad a la hora de hacer mis viajes por el mundo o para abrir cuentas de inversión que poco a poco me permitieran generar ingresos pasivos que, a su vez, me ayudaran a continuar con mi estilo de vida nómada.

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Ten en cuenta que el proceso de ahorrar e invertir es un proceso muy largo y tedioso. No es algo que hagas una vez y ya te olvides para siempre. Ni tampoco es algo que sea de unos cuantos meses. Ahorrar e invertir se debe convertir en una forma de vida para ti. Es como el gimnasio. Si vas una vez al gimnasio y piensas que ya con eso conseguirás un cuerpo que levantará envidas estás muy equivocado.   

Los resultados no van a llegar de la noche a la mañana. Es algo que trabajas continuamente y de por vida. Por eso hago tanto énfasis en qué debes encontrar tú propósito y en que debes salir del vacío existencial. De lo contrario no lo vas a lograr. Si te encuentras sumergido en la miseria mental, en el sufrimiento y en la frustración, ciertamente aún es posible que empieces a ahorrar por fuerza de voluntad pero créeme que tu camino estará plagado de resistencias. Y lo peor de todo es que la fuerza de voluntad no durará para siempre. Al final la fuerza de voluntad desaparecerá y lo más probable es que dejes todo a medias. 

Si no existe un propósito de por medio tarde o temprano abandonarás (y lo más seguro es que sea más temprano que tarde), y no solamente aplica para el tema del ahorro, aplica también para cualquier otro hábito positivo que quieras adoptar en tu vida. Así que tu misión debe ser primero encontrar tú propósito. Aquella meta, aquel sueño, que le dará un sentido profundo a tu vida. En mi caso ese propósito fue convertirme en un Nómada Digital que además ayuda a las demás personas a que también lo sean. Y si tú estás leyendo esto muy probablemente también sea tu meta convertirte en uno. Sea cual sea tu caso, el único que realmente puede saber la respuesta eres tú. Te corresponde averiguarlo.

Así que ahora ya lo sabes. A la hora de ahorrar dinero es mil veces más importante tener un propósito que tener un sueldo alto. Un sueldo alto sin propósito no te llevará a ninguna parte. Solo te llevará a que gastes todo el dinero a diestra y siniestra y que al final te quedes sin nada otra vez. En cambio un propósito, aún ganando poco dinero al inicio, te llevará hasta las nubes y más allá.

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